El decálogo de Tom Ford para jóvenes diseñadores

En la gala de los premios CFDA/Vogue Fashion Fund, dedicada a premiar a jóvenes diseñadores americanos, Tom Ford nos dio una auténtica lección magistral. Con sus más de 28 años de experiencia en el mundo de la moda, preparó un auténtico decálogo destinado a todas esas personas que sueñan con formar parte del mundo del diseño de moda.

1. “Nunca vendáis participaciones de vuestro nombre. Ahora, unos pocos millones de dólares os parecerán mucho. Pero un día, cuando alcancéis ese éxito que sabéis que podéis tener, os arrepentiréis de ello. Desgraciadamente, hay muchos ejemplos de esta triste historia.”

2. “Si estás diseñando para tu propia firma, conócete a ti mismo. Cuando seáis conocidos como diseñadores, ofreceréis al mundo algo de vosotros mismos. Vendes tu sentido del gusto, que ya no es sólo tuyo. Y sólo podrás hacerlo una vez. Si tocas la tecla correcta, te encasillarán y muchas veces te encajarán en un cierto molde. No importa lo que yo haga, siempre seré el diseñador sexy al que le encanta el negro. Miuccia Prada es la diseñadora inteligente. Yves Saint Laurent era el delicado y sufrido diseñador. Por eso, mi consejo es: tened claro lo que queréis decir.”

3. “Decidid por vosotros mismos si la moda es un arte o un negocio artístico. Algunos diseñadores son verdaderos artistas. Alexander McQueen, para mí, era un absoluto artista. Otros son diseñadores comerciales que consideran que lo que hacen es algo artístico, pero no necesariamente arte. Yo me incluiría en esta categoría.”

4. “Escoged con cuidado vuestro equipo. Buena parte del éxito se deberá a la gente de la que os rodeéis. Tus amigos, tu familia y la gente con la que trabajes, todos tendrán un papel importante inspirándote, apoyándote y dándote estabilidad. Éstas serán las personas que no te defraudarán.”

5. “Si tu marca consiste en tener una fuerte identidad, ésta debe proceder de ti mismo, no de un comité de asesores. Si alguna vez entabláis conversaciones con un posible inversor y viene con la blusa de su esposa para que os sirva de inspiración, salid corriendo. Si un posible inversor tiene una esposa o una hija a la que le encanta la moda y está deseando venir y hablar con vosotros de la colección, huid. Si vuestro presidente o director ejecutivo piensa que puede diferenciar entre un borgoña oscuro y un berenjena, despedidlo. Nunca os dejéis influir por el resto, en lo que se refiere a vuestros diseños. No quiero decir que no escuchéis los consejos y las ideas de los demás, todo lo contrario; pero al final sois vosotros, y nadie más, los que debéis decidir por dónde hay que ir.”

6. “Recordad que nuestros clientes no necesitan nuestras prendas. No les hace falta ni otro par de zapatos ni una chaqueta nueva. Tenemos que crear esa necesidad, generando el deseo. A lo largo de mi vida, he tenido, a veces, verdaderos problemas con ello, con el materialismo y el consumismo que representa la moda. Una parte de mí quiere rebelarse contra ello; retirarse al desierto, vivir en una humilde choza de adobe y hacerse monje. La otra desea disfrutar de la belleza con la que la seda absorbe la luz y toma su color de ella. Finalmente, me di cuenta de que vivimos en un mundo hecho de materia. Tenemos suerte de vivir en el Mundo Occidental, donde disfrutamos del lujo. Y la moda forma parte de la experiencia sensorial del tiempo que se nos ha concedido en la tierra. Aporta verdadera belleza y calidad a nuestra vida.”

7. “Creed en lo que hacéis. Si no creéis en ello, ¿quién lo hará?. Si sentís pasión por aquello que estáis diseñando y os emociona, podréis transmitirle ese sentimiento a la propia prenda. Por eso, cuando el consumidor se pasee entre unos estantes repletos de prendas, de pronto se detendrá. Y vuestra prenda le transmitirá esa emoción.”

8. “Buscad un buen socio y no lo dejéis escapar. Es clave. Os hace falta alguien que crea en vosotros, respete vuestras opiniones y vuestra visión. Estas relaciones no son fáciles y vienen a ser como matrimonios. Y pensad globalmente.”

9. “Sed agradecidos con aquellos que os ayuden a subir. No llegaréis sin ellos. Estimadlos como merecen y no os olvidéis de ellos.”

10. “Recordad que siempre está en nuestra mano decir, ‘A la mierda, me voy a la cama’. Y a la mañana siguiente todo parece mucho mejor. Ese era el secreto de mi padre para mantener la calma y superar todo lo que la vida le ponía por delante, y a mí me ha proporcionado mucha fuerza a lo largo de la mía.”